Le Web como un reflexion del humanitate

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Le Web es un innovation extraordinari, con le plus grande potential pro promover le cambio social desde le invention del imprimeria o del motor de vapor. Construite basicamente como un technologia que es apolitic, non regulate, e decentralisate, illo permite que omne le mundo–homines, mulieres, e infantes–sia creatores de information in vice de consumitores passive. Illo anque es un enorme bibliotheca de cognoscentia global, un collection digital de cognoscimentos human del passato e del presente presentate in formatos que es progressivemente plus facile de manipular.

Como resultato, nos ha un poter sin precedentes pro crear nostre proprie veritates e compartir los con le resto del mundo. Le Web ha permittite un equalitate de accesso que non se habeva contemplate unquam in le passato. Ma esque on ha perdite le opportunitate de converter lo in un grande nivellator social?

Ante vinti annos, le Web esseva colonisate per un gruppo de personas qui credeva que le societate ideal esseva equalitari. Pro iste pioneros, omne personas habeva le derecto de involver se e il non deberea exister un hierarchia social, e illes credeva que un numero minime de normas poterea organisar le systema pro assecurar le ben commun.

Gente ccmo le autor statounitese Stewart Brand, le critico Howard Rheingold, e le poeta John Perry Barlow credeva que le inviolabilitate de personas individual esseva superior a illo del stato nation e que promover le communication inter omne le populous del mundo esserea sufficiente pro resolver le problemas mundial.

In le protointernet iste personas passava plus que un decada in le exploration del possibilitates de communitates alternative immaterial in le cyberspatio. Le prime communitates que illes establiva, como the Well, habeva characteristicas simile al communitates in le mundo real, multes del quales se deteriorava quando le pauco definite regulationes degenerava in exploitation e chaos. Ma le idealistas pioneros del Web manteneva que le nove frontiera digital providerea un terreno intellectual fertile in le qual on poterea crear un societate plus libere e utopic.

Nonobstante, le historia habeva planos differente pro le Web. Le puncto de vista informal del comportamento social in le Web del pioneros collideva con le characteristicas essential de nostre natura, nostre desiro de prender controlo, de posseder, e de extraher beneficios monetari de nostre activitates, e le Rete deveniva un spatio pro le beneficio commercial in le medie parte del annos 90. Il habeva un explosion del population que usa le Rete, e arrivar al prime position in le resultatos de cerca in le motor de Google deveniva le puncto de referentia pro promover ganantias financiari in un Web impulsate economicamente. Le augmento exponential in le contento del Rete in le final parte del annos 90 e durante le ultime decada anque ha significate que le fidelitate e le securitate del information immagazinate in le Web ha devenite plus difficile de determinar.

A un nivello individual, nos depende de amicos e familiares pro saper in que confiar e in que creder, ma nos anque cerca expertos e altere personas de alte nivello social pro dar a nos un cammino adequate a sequer. Jimmy Wales, le fundator del encyclopedia virtual Wikipedia, admitte que in despecto de esser le stella actual del nivellation del information, Wikipedia ha hierarchias explicite que determina que alicun fontes de information es plus valiose que alteres.

Le scientistas social sta a discoperir quando illes observa le Web como un platteforma de interaction social que in ulle medio le esseres human cerca hierarchias que les adjuva a dar sentito al mundo. Il resulta que isto es tan relevante in le Rete como foras de illo. Rebus sic stantibus, nos solmente pote prender ex iste tabula rasa digital lo que nos ha apprendite de nostre experientias, le quales es multo diverse con grados de confidentia que pote esser multo difficile de determinar.

La Web como un reflejo de la humanidad

La Web es una innovación extraordinaria, con el mayor potencial para fomentar el cambio social desde la invención de la imprenta o del motor de vapor. Construida en base a una tecnología que es apolítica, no regulada y descentralizada, le permite a todo el mundo –hombres, mujeres y niños– ser creadores de información en vez de consumidores pasivos. Es además una enorme biblioteca de la conciencia global, una colección digital de conocimientos humanos del pasado y del presente presentados en formatos que son cada vez más fáciles de manipular

Como resultado, tenemos un poder sin precedentes para crear nuestras propias verdades y compartirlas con el resto del mundo. La Web ha permitido una igualdad de acceso que no se había contemplado nunca en el pasado. Pero, ¿se habrá perdido ya la oportunidad de que se convirtiera en un gran nivelador social?

Hace veinte años, la Web fue colonizada por un grupo de personas que creían que la sociedad ideal era igualitaria. Para estos pioneros, todas las personas tenían el derecho de involucrarse, y no debería existir una jerarquía social, y creían que un número mínimo de normas podrían organizar el sistema para asegurar el bien común.

Gente como el escritor estadounidense Stewart Brand, el crítico Howard Rheingold y el poeta John Perry Barlow creían que la inviolabilidad de personas individuales era superior a la del estado nación, y que promover la comunicación entre todos los pueblos del mundo sería suficiente para resolver los problemas mundiales.

En la protointernet estas personas pasaron más de una década explorando las posibilidades de comunidades alternativas inmateriales en el ciberespacio. Las primeras comunidades que establecieron, como el foro en línea the Well, tenían características parecidas a las comunidades libres en el mundo real, muchas de las cuales se deterioraron cuando las poco definidas regulaciones degeneraron en explotación y el caos. Pero los idealistas pioneros de la Web mantenían que la nueva frontera digital proveería un terreno intelectual fértil en el que se podría crear una sociedad más libre y utópica.

Sin embargo, la historia tenía planes diferentes para la Web. El punto de vista informal del comportamiento social en la Web de los pioneros chocó con las características esenciales de nuestra naturaleza, nuestro deseo de tomar control, de poseer, y de sacar beneficios monetarios de nuestras actividades, y la Red se convirtió en un espacio para el beneficio comercial a mediados de los ’90. Hubo una explosión de la población que usa la Red, y lograr la primera posición en los resultados de la búsqueda de Google se convirtió en el punto de referencia para promover las ganancias financieras en la Web impulsada economicamente. El aumento exponencial en el contenido de la Red a finales de los ’90 y durante la última década también ha significado que la fiabilidad y la credibilidad de la información almacenada en la Web han llegado a ser más difíciles de determinar.

A un nivel individual, dependemos de amigos y familiares para saber en qué confiar y en qué creer, pero también buscamos expertos y otras personas de alto nivel social para que nos señalen el camino adecuado a seguir. Jimmy Wales, fundador de la enciclopedia virtual Wikipedia, admite que a pesar de ser la estrella actual en la nivelación de la información, Wikipedia tiene jerarquías explícitas que determinan que algunas fuentes de información son más valiosos que otras.

Los científicos sociales están descubriendo cuando observan la Web como una plataforma de interacción social que en cualquier medio los seres humanos buscan jerarquías que les ayuden a darle sentido al mundo. Resulta que esto es tan relevante en la Red como fuera de ella. Después de todo, sólo podemos traer a esta tábula rasa digital lo que hemos aprendido de nuestras experiencias, las cuales son muy diversas con grados de fiabilidad que pueden ser muy difíciles de determinar.

The Web as a reflection of Humanity

The Web is an extraordinary innovation, with the greatest potential to promote social change since the invention of the printing press or the steam engine. Built basically on a technology that is apolitical, unregulated, and decentralized, it allows everyone–men women and children–to be creators of information instead of passive consumers. It also has a huge library of global consciousness, a digital collection of past and present human knowledge presented in formats that are progressively easier to manipulate.

As a result, we have unprecedented power to create our own truths and share them with the rest of the world. The Web has allowed equal access that had never been conceived of in the past. But has the opportunity been lost to make it into a great social leveler?

Twenty years ago, the Web was colonized by a group of people who believed that the ideal society was egalitarian. For these pioneers, all people have the right to get involved, and there should be no social hierarchy, and they believed that a minimum number of norms could organize the system to assure the common good.

People like the American writer Stewart Brand, the critic Howard Rheingold, and poet John Perry Barlow believed that the sanctity of individual people was higher than the nation state and that promoting communication among all the people of the world would be enough to solve all the world’s problems.

On the early Internet, these people spent more than a decade exploring the possibilities of alternative communities in cyberspace. The first communities that they established, such as the online forum the Well, had characteristics similar to free communities in the real world, many of which deteriorated and degenerated into chaos when some people defied the operating regulations. But the idealistic pioneers of the Web maintained that the new digital frontier would provide a fertile intellectual terrain in which a freer and more utopian society could be created.

Nevertheless, history had different plans for the Web. The informal view of social behavior in the Web of the pioneers collided with the essential characteristics of our nature, our desire to take control, to own, and to get monetary benefits from our activities, and the Web became a space for commercial gain in the mid nineties. There was an explosion of the population using the Web, and achieving the first position in Google’s search-engine results became a benchmark for promoting financial gains in the economically driven Web. The exponential increase in the content of the Web in the late nineties and during the last decade has also meant that the reliability and credibility of information stored on the Web have become increasingly difficult to determine.

At an individual level, we depend on friends and family to know what to trust and what to believe, but we also seek experts and other persons of high social status for telling us the right path to follow. Jimmy Wales, the founder of the online encyclopedia Wikipedia, admits that despite being the current star in the leveling of information, Wikipedia has explicit hierarchies that determine that some sources of information are more valuable than others.

Social scientists are discovering when they observe the Web as a platform for social interaction that in any medium human beings seek hierarchies to help them make sense of the world. It turns out that this is as important inside the Web as outside of it. After all, we can only bring to this digital tabula rasa what we have learned from our experiences, which are quite diverse with degrees of reliability that can be very difficult to determine.

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