Le estranieros qui serve in le fortias armate del Statos Unite ma qui non obtene le citatania pote esser deportate pro crimines minor.

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Manuel Valenzuela, qui nasceva in Mexico, suffreva un del surprisas le plus tragic de su vita quando le Statos Unite, le pais pro le qual ille luctava pro un periodo de annos in le jungla vietnamese, le inviava un littera in 1969 dicente que ille iva a esser deportate.

Valenzuela, de 58 annos de etate, se senti traite–non solmente proque ille defendeva in missiones de alte risco le vexillo american, ma anque proque ille ha vivite in le Statos Unite le ultime 55 annos e proque su matre esseva statounitese, tanto como su mulier, su filios, e su granfilos. Ma ille mesme, nonobstante, nunquam solicitava le citatania.

Illo le haberea protegite del ordine de deportation, que nunc es le objecto de appellation in le tribunales. Valenzuela committeva diverse faltas minor, recipiente un mulcta pro excesso de velocitate e un insulto a un agente de policia, que in le Statos Unite es un motivo sufficiente pro expeller un estraniero residente legal.

Isto es un maniera ultragiose de tractar gente que ha luctate pro le Statos Unite!

Su fratre Valente, anque un ex-soldato in Vietnam, ha un caso simile. Ambe casos ha recipite attention special del gruppos de defensa pro le veteranos.

Valente, de 62 annos de etate e super qui pesa un crimine minor de violentia domestic, recipeva un medalia de bronzo pro su servicios.

Ma mesmo un del medalias militar le plus importante non pote proteger le militares immigrante del leges que accipe como causa de expulsion un longe lista de crimines e faltas minor.

Le governamento non mantene statisticas sur quante soldatos immigrante ha essite deportate, ma activistas estima que plus que 3.000 ha essite expulsate del pais in le ultime 15 annos.

Pro decadas le Statos Unite ha permittite le immigrantes con papiros affiliar se al fortias armate american. Post affiliar se illes ha le option de nationalisar se o conservar lor citatania de origine.

In le armea del Statos Unite il a unes 29.000 soldatos qui non es statouniteses.

Le ex-soldatos estranie que committe un crimine o diverse faltas pote esser deportate.

Le activistas pro iste soldatos estima que plus que 3.000 ex-soldatos estranie ha essite deportate desde 1996.

Desde 2001 se ha nationalisate 64.643 soldatos.

Activistas qui travalia pro iste soldatos se ha plangite sovente proque multe soldatos non ha essite informate sur lor possibilitates de esser nationalisate post lor servicio militar, e illes insiste que il es ultragiose expeller del Statos Unite alicuno qui riscava su vita pro le pais.

Illes anque nota que iste deportationes se ha multiplicate tremendemente in le ultime annos a causa de multe soldatos qui ha retornate de Iraq o Afghanistan–sovente con problemas physic e psychologic multo grave–e qui ha essite deportate a causa de lor difficultates minor con le lege, le quales sovente se trova relationate con lor traumas de guerra.

Iste activistas exige que ulle soldato que prende le juramento de inrolamento in le fortias militar del Statos Unite recipe immediatemente le citatania statounitese.

Durante un audientia in Denver, Colorado, le judicie decideva postponer le expulsion del fratres Valenzuela usque 2012 pro considerar si illes pote esser considerate citatanos del Statos Unite debite al circumstantias special de lor caso.

Intertanto, un gruppo de activistas sta a essayar a trovar advocatos specialisate in affaires de immigration qui ha un bon possibilitate de formular un strategia legal succedite pro prevenir le deportation de iste duo fratres.

Los extranjeros que sirven en las fuerzas armadas de los Estados Unidos pero que no obtienen la ciudadanía pueden ser deportados por delitos menores.

Manuel Valenzuela, quien nació en México, sufrió una de las sorpresas más trágicas de su vida cuando los Estados Unidos, el país por el que luchó por un período de años en la selva vietnamita, le envió una carta en 1969 diciendo que iba a ser deportado.

Valenzuela, de 58 años de edad, se siente traicionado–no sólo porque defendió en misiones de alto riesgo la bandera americana, sino también porque ha vivido en los Estados Unidos los últimos 55 años y porque su madre era estadounidense, igual que su mujer, sus hijos e sus nietos. Pero él mismo, sin embargo, nunca solicitó la ciudadanía.

Eso le habría protegido de la orden de deportación, que ahora es objeto de apelación en los tribunales. Valenzuela cometió varias faltas menores, recibiendo una multa por exceso de velocidad y un insulto a un policía, lo que en los Estados Unidos es motivo suficiente para expulsar a un extranjero residente legal.

¡Esta es una manera escandalosa de tratar a la gente que peleó por los Estados Unidos!

Su hermano Valente, también un ex soldado en Vietnam, tiene un caso semejante. Ambos casos han recibido una atención especial de los grupos de defensa para los veteranos.

Valente, de 62 años de edad y sobre quien pesa un delito menor de violencia doméstica, fue condecorado con una medalla de bronce por sus servicios.

Pero ni siquiera uno de los galardones militares más importantes puede proteger a los militares inmigrantes de leyes que consideran como causa de expulsión una larga lista de delitos y faltas menores.

El gobierno no mantiene estadísticas sobre cuántos soldados inmigrantes han sido deportados, pero activistas estiman que más de 3.000 han sido expulsados del país en los últimos 15 años.

Hace décadas que los Estados Unidos permite a los inmigrantes con papeles alistarse a las fuerzas armadas americanas. Desde su ingreso tienen la opción de nacionalizarse o conservar su ciudadanía de origen.

En el ejército de los Estados Unidos hay unos 29.000 soldados que no son estadounidenses.

Los ex soldados extranjeros que cometen un crimen o varias faltas pueden ser deportados.

Los activistas para estos soldados estiman que más de 3.000 ex soldados extranjeros han sido deportados desde 1996.

Desde 2001 se han nacionalizado 64.643 soldados.

Activistas que trabajan para estos soldados se han quejado a menudo porque muchos soldados no han sido informados sobre sus posibilidades de ser nacionalizados después de su servicio militar, y insisten que es inconcebible expulsar de los Estados Unidos a alguien que arriesgó su vida para el país.

También señalan que estas deportaciones se han multiplicado tremendamente en los últimos años debido a muchos soldados que han regresado de Irak o Afganistán–a menudo con problemas físicos e psicológicos muy graves–y que han sido deportados a causa de sus dificultades menores con la ley, que a menudo están relacionadas con sus traumas de guerra.

Estos activistas exigen que cualquier soldado que toma el juramento de alistamiento en las fuerzas armadas americanas reciba inmediatamente la ciudadanía estadounidense.

Durante una audiencia en Denver, Colorado, el juez decidió aplazar la expulsión de los hermanos Valenzuela hasta el 2012 para considerar si pueden ser considerados ciudadanos de los Estados Unidos debido a las circunstancias especiales de su caso.

Mientras tanto un grupo de activistas está tratando de encontrar a abogados especializados en asuntos de inmigración que tengan una buena posibilidad de formular una estrategia legal exitosa para prevenir la deportación de estos dos hermanos.

Foreigners who serve in the U.S. armed forces but who do not gain citizenship can be deported for minor legal infractions.

Manuel Valenzuela, who was born in Mexico, suffered one of the most tragic surprises of his life when the United States, the country he fought for for a period of years in the Vietnamese jungle, sent him a letter in 1969 saying that he was to be deported.

Valenzuela, 58, feels betrayed–not only because he defended in high-risk missions the American flag, but also because he has lived in the United States for the past fifty-five years and because his mother was American, as well as his wife, his children, and his grandchildren. But he himself, nevertheless, never applied for citizenship.

That would have protected him from the deportation order, which is now being appealed in the courts. Valenzuela committed several misdemeanors, receiving a fine for speeding and insulting the police, which in the United States is reason enough to expel a legal resident alien.

This is an outrageous way to treat people who fought for the United States!

His brother Valente, also a former soldier in Vietnam, has a similar case. Both cases have received special attention from advocacy groups for veterans.

Valente, 62, who has had a misdemeanor case for domestic violence, was awarded a bronze medal for his services.

But even one of the most important military awards is incapable of protecting immigrant soldiers from deportation because of laws that regard as grounds for expulsion a long list of misdemeanors and infractions.

The government does not keep statistics on how many immigrant soldiers have been deported, but activists estimate that more than 3,000 have been expelled from the country in the past fifteen years.

For decades, the United States has allowed legal immigrants to join the American armed forces. After joining they have the option of becoming citizens or retaining their original citizenship.

In the U.S. Army there are about 29,000 soldiers who are not Americans.

Former foreign soldiers who commit a felony or multiple misdemeanors may be deported.

Activists for these soldiers estimate that more than 3,000 former foreign soldiers have been deported since 1996.

Since 2001, 64,643 soldiers have been naturalized.

Activists working for these soldiers have often complained that many soldiers have not been informed about their chances of being naturalized after their military service and insist that it is unconscionable to expel from the United States someone who risked his life for the country.

They also note that these deportations have gone up tremendously in recent years because of many soldiers who have returned from Iraq or Afghanistan–often with very serious physical and psychological problems–and who have been deported because of their minor difficulties with the law, which are often related to their wartime injuries.

These activists demand that any soldier who takes the oath of enlistment in the U.S. armed forces should immediately receive American citizenship.

During a hearing in Denver, Colorado, the judge decided to postpone the expulsion of the Valenzuela brothers until 2012 to consider whether they can be considered U.S. citizens because of the special circumstances of their case.

In the meantime a group of activists is trying to find lawyers specializing in immigration matters who have a good chance of formulating a successful legal strategy to prevent the deportation of these two brothers.

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