Voyager: a un distantia de 17.000 milliones de kilometros del Terra, e nullo lo detene.

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Le extraordinari nave spatial statounitese Voyager 1 continua a demonstrar su efficacia, a plus que 30 annos post quitar le Terra.

Al impresionante distantia de 17 milliones de kilometros, le sonda de NASA es le objecto facite per humanos que se trova al distantia le plus grande del Terra. Ma il pare que le etate e le distantia non es obstaculos pro iste veterano explorator.

Le nave spatial Voyager sta a executar un serie de manovras pro mitter un de su instrumentos in le melior position pro mensurar particulas “scopate” per le sol. Le controlatores del Jet Propulsion Laboratorio, le centro de controlo del nave in Pasadena, California, reporta un responsa perfecte del sonda.

“Io compara Voyager a un auto vetule”, dice le director del projecto, Suzanne Dodds. “Illo ha un componente electronic simple e non multissime apparatos electronicamente sophisticate, e a causa de illo ha potite operar pro un quantitate de tempore plus grande.”

Le sonda Voyager 1 esseva lanceate in 1977 pro un tour del planetas exterior. Post completar ille mission, illo se ha trovate a viagiar trans le spatio foras del systema solar.

Nunc le sonda se dirige verso le centro de nostre galaxia, le Via Lactee e, in le proxime annos, illo quitara le spatio dominate per le influentia de nostre Sol e entrara in le spatio interstellar.

Le scientistas sape que isto es ver a causa del comportamento del vento solar in le actual ubication del Voyager.

Iste currente de particulas cargate forma un bulla circum nostre systema solar cognoscite como le heliosphera. Le vento se move a velocitates “supersonic” usque illo face un collision con un unda de choc final con le nomine choc de termination.

A iste puncto, le velocitate del vento se reduce drasticamente e se caleface in un region con le nomine de heliopausa. Le Voyager jam ha determinate que le velocitate del vento ubi illo nunc se trova se ha reducite a zero. Isto significa que Voyager jam ha arrivate al region ubi le vento solar comencia a tornar sur se mesme durante que illo collide contra le particulas del spatio interstellar.

Il pare que le etate e le distantia non es obstaculos pro iste veterano explorator.

Le nove manovras es designate pro permitter que le instrumentos de Particulas Cargate de Basse Energia del Voyager 1 investiga precisemente lo que sta a occurrer circum illo.

“Illo conta le particulas e mensura lor direction”, explicava Suzanne Dodds. “Isto nos dara un multo melior idea de lo que sta a passar con le vento solar presso le heliopausa [e le bordo ‘oficial’ del Systema Solar]. Il poterea esser que al facer iste mensuras nos vide lor cambio de direction. Omne lo que nos ha pro explicar iste phenomenos es modelos, e cata vice que nos obtene datos, le modelos non corresponde exactemente a lo que le sonda Voyager vide, e tunc nos debe actualisar le modelos”.

Le septimana passate Voyager girava 70 grados verso le leve. Le ultime manovra simile del nave veteran esseva in 1990 quando illo photographiava le planetas que illo lassava post se. Post le finalisation de iste travalio, le sonda Voyager se tornava e se continuava a cercar su stella guida, Alpha centauri.

Si le nave continua a functionar correctemente, illo executara un serie de giros septiminal pro obtener datos del particulas cata tres menses.

Le nave spatial Voyager 2 que esseva lanceate anque in 1977 non se trova a un distantia tan grande del Terra: solo 14 milliones de kilometros.

A ille grande distantias, le communication con le sondas es alique que prende multo tempore. Nunc 16 horas es necesse pro reciper un message de radio del sonda.

“Le gente ama le sonda Voyager”, diceva Suzanne Dodds, “proque le mission ha durate tanto tempore. Totevia nos sta a parlar con illo, e illo se trova a un distantia tan grande in le spatio. Le gente senti un grande attaccamento al sonda. Illo face su grande viage passante trans le planetas e continua su viage de discoperimento.

Voyager: a 17.000 millones de kilómetros de distancia de la Tierra y nada la detiene.

La extraordinaria nave espacial estadounidense Voyager 1 sigue demostrando su eficiencia, a más de 30 años después de salir de la Tierra.

A la impresionante distancia de 17 millones de kilómetros, la sonda de la NASA es el objeto hecho por humanos que más distancia ha recorrido. Pero parece que la edad y la lejanía no son obstáculos para este veterano explorador.

La nave espacial Voyager está ejecutando una serie de maniobras de despliegue para poner uno de sus instrumentos en la mejor posición para medir partículas “barridas” del sol. Los controladores del Jet Propulsion Laboratory, el centro de control de la nave en Pasadena, California, reportan una respuesta perfecta de la sonda.

“Yo comparo Voyager a un auto Viejo”, dice la directora del proyecto Suzanne Dodds. “Tiene una electrónica simple, no un montón de aparatos de lujo y por eso ha podido operar por más tiempo”.

La sonda Voyager 1 fue lanzada en 1977, para un recorrido por los planetas exteriores. Desde que completó esa misión, ha estado viajando por el espacio fuera del sistema solar.

Ahora, la sonda se dirige en dirección del centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea y, en los próximos años, dejará el espacio dominado por la influencia de nuestro Sol y entrará en el espacio interestelar.

Los científicos saben que será así debido a la forma en que se está comportando el viento solar en la actual ubicación de la Voyager.

Esta corriente de partículas cargadas forma una burbuja alrededor de nuestro sistema solar conocido como la heliósfera. El viento se mueve a velocidades supersónicas, hasta que haga una colisión con una onda de choque final, llamado choque de terminación.

A este punto, el viento disminuye drásticamente su velocidad y se calienta en una región llamada la heliopausa. La Voyager ya ha determinado que la velocidad del viento en su ubicación presente se ha reducido a cero. Esto significa que Voyager ya alcanzó la región donde el viento solar empieza a dar vuelta sobre sí mismo mientras se estrella contra las partículas del espacio interestelar.

Parece que la edad y la lejanía no son obstáculos para este veterano explorador.

Las nuevas maniobras están diseñadas para permitir que el instrumental de Partículas Cargadas de Baja Energía de la Voyager 1 investigue precisamente lo que está sucediendo a su alrededor.

“Cuenta las partículas y mide su dirección”, explicó Suzanne Dodds. “Esto nos dará una mucho mejor idea de lo que está sucediendo con el viento solar cerca de la heliopausa [el borde ‘oficial’ del Sistema Solar]. Podría ser que al hacer estas medidas veamos su cambio de dirección. Todo lo que tenemos para explicar estos fenómenos son modelos y cada vez que obtenemos datos, los modelos no corresponden exactamente a lo que ve la sonda Voyager y entonces tenemos que actualizar los modelos”.

La semana pasada Voyager giró 70 grados hacia la izquierda. La última maniobra semejante de la veterana nave fue en 1990 cuando sacó fotografías de los planetas que dejaba atrás. Después de la finalización de este trabajo, la sonda Voyager dio la vuelta y se mantuvo a la caza de su estrella guía, Alpha Centauri.

Si la nave sigue funcionando correctamente, ejecutará una serie de giros semanales para obtener datos de las partículas cada tres meses.

La nave espacial Voyager 2 que fue lanzada también en 1977 no está tan lejos de la Tierra: a sólo 14 millones de kilómetros.

En estas grandes distancias, la comunicación con las sondas es un asunto demorado. El tiempo que tarda en llegar un mensaje de radio a la sonda es ahora de 16 horas.

“La gente ama a la sonda Voyager”, dijo Suzanne Dodds, “porque la misión ha durado tanto tiempo. Todavía estamos hablando con él, y está tan lejos ahora en el espacio. La gente siente un apego real a la sonda. Hizo su gran viaje pasando por los planetas y sigue en su viaje de descubrimeinto”.

Voyager: 10.5 billion miles away from the Earth and nothing stops it.

The extraordinary U.S. spacecraft Voyager 1 continues to demonstrate its effectiveness more than 30 years after leaving Earth.

At the impressive distance of 10.5 billion miles, NASA’s probe is the man-made object that has traveled farther away than any other one. But it seems that age and distance are no obstacles for this veteran probe.

The Voyager spacecraft is doing a series of roll maneuvers to put one of its instruments in the best position to measure particles “swept” by the sun. The controllers at the Jet Propulsion Laboratory, the control center of the craft in Pasadena, California, reported a perfect answer from the probe.

“I think the Voyager is like an old car,” says project director Suzanne Dodds. “Its electronics are simple without a lot of luxury features, and it has thus been able to operate longer.”

Voyager 1 was launched in 1977 for a tour of the outer planets. Since completing that mission, it has been traveling through space outside the solar system.

Now, the probe is directed toward the center of our galaxy, the Milky Way, and in the coming years, it will leave space dominated by the influence of our Sun and will enter interstellar space.

Scientists know that will happen because of the way the solar wind is behaving at the current location of the Voyager.

This stream of charged particles forms a bubble around our solar system known as the heliosphere. The wind is moving at supersonic speeds until it makes a collision with a final shock wave called the termination shock.

At this point, the wind speed decreases drastically and is heated in a region called the heliopause. The Voyager has already determined that wind speeds at its present location have been reduced to zero. This means that Voyager has already reached the region where the solar wind begins to turn on itself as it slams into interstellar space particles.

It seems that age and distance present no obstacles at all to this veteran probe.

The new maneuvers are designed to allow the instruments of Low Energy Charged Particles of Voyager 1 to precisely investigate what is happening around them.

“It counts the particles and measures their direction,” explained Suzanne Dodds. “This will give us a much better idea of what is happening with the solar wind near the heliopause [the ‘official’ border of the Solar System]. It could be that by measuring these things we will see a change of direction. All that we have to explain these phenomena are models, and each time we receive data, the models do not correspond exactly to what the Voyager probe sees, and then we need to update the models.”

Voyager last week turned 70 degrees to the left. The the veteran ship’s last move was in 1990 when it took photographs of the planets it left behind. Once this work was completed, the Voyager spacecraft turned and continued to hunt for its guiding star, Alpha Centauri.

If the ship continues to work correctly, it will run a series of weekly revolutions to get particle data every three months.

The Voyager 2 spacecraft, which was launched in 1977, also is not far from the Earth–only 8.7 million miles.

At these great distances, communication with the probes takes a long time. It now takes sixteen hours to get a radio message out to the probe.

Suzanne Dodds said: “People love Voyager because the mission has lasted for such a long time. We’re still talking to it, and it is so far away in space. People feel a real attachment to the probe. It made its great journey passing through the planets, and it is continuing its voyage of discovery.”

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